Novelas de playa

novelas de playa

Uno de los mayores placeres de la vida es acomodarse en una tumbona o en la propia arena y entregarse a leer una buena novela. Mucha gente lo hace. De hecho, la playa, que es para casi todos los que la frecuentan un lugar de ocio, se presta a esos grandes momentos. No puede ser todo hacer surfing, correr por la orilla o jugar a la paleta, ¿verdad? Un poco de interacción intelectual no hace daño a nadie.

¿Qué libro llevar a la playa? El más te guste. El de tu escritor preferido, el que te ha recomendado tu hermano, el que has leído reseñado en un suplemento cultural o el que ha escrito tu sobrina, que empieza a hacer sus primeros pinitos como escritora. Con “novelas de playa” no nos referimos a “libros para leer en la playa”, que podría ser cualquiera que te motive, sino aquellos libros que están ambientado en la playa o que guardan estrecha relación con ella.

Te vamos a recomendar algunas de las mejores novelas con la playa como elemento referencial, para que las leas donde quieras.

 

LAS MEJORES NOVELAS DE PLAYA

 

1. Agostino, de Alberto Moravia

Esta es una de las novelas más conocidas del gran escritor italiano Alberto Moravia, autor de obras emblemáticas como El conformista, La romana o Los indiferentes. Sus narraciones, marcadas por el erotismo y una crítica afilada a la burguesía –que conocía bien, pues se había criado en ese ambiente–, le valieron el aplauso de la crítica y del público.

Moravia escribió Agostino en Capri, no por casualidad una ciudad de costa. En esta novela corta narra los primeros días de verano de Agostino, un preadolescente de trece años, y su atractiva madre. La playa Speranza observa cada jornada a madre e hijo, disfrutando de los placeres del mar. El niño es consciente de la belleza de su madre, se siente orgulloso de ella, pero cierto día entra en escena Renzo, con quien su madre no tarda en mantener una relación que no será del agrado del hijo, que se siente por momentos reemplazado a un segundo plano.

 

Agostino, novela de Alberto Moravia

Agostino es una novela de iniciación al erotismo, al sexo, a las nuevas sensaciones. Confluyen en ella sentimientos como los celos y conflictos como las diferencias de clase. Novela muy bien escrita y pensada, que disfrutarán todos o casi todos los lectores. Muy recomendable.

Agostino se encontró de repente con el rostro sobre aquel cuello, tan dulce en tiempos por el perfume y el calor que castamente lo envolvían; pero le pareció advertir bajos los labios una palpitación nueva, aunque débil, como el último resplandor de la áspera desazón que debía de haber suscitado en aquella carne la boca del joven. Después la madre subió deprisa la escalerilla de la caseta. Y él, con el rostro encendido por no sabía qué vergüenza, se tendió en la arena.

2 Buenos días, tristeza, de François Sagan

François Sagan (cuyo verdadero nombre era Françoise Quoirez) saltó a la fama cuando tan solo tenía diecinueve años con la publicación de Buenos días, tristeza, una novela que pronto tuvo un éxito arrollador. La novela narra la relación de Cécile, que vive en una mansión en las orillas del Mediterráneo junto a su padre, un hombre viudo que ama la vida y la disfruta con frivolidad, sin grandes preocupaciones, saltando de una relación efímera a otra. Cécile ha conocido en la playa a Ciryl, un joven que veranea junto a su anciana madre.

No hay pues ningún problema entre padre e hija… Ambos viven los placeres terrenales, ambos son joviales y divertidos… Pero entonces entra en escena Anne Larsen, una mujer apacible y serena que va a ocupar un lugar en la vida sentimental del padre y que va a trastocar los planes de la pequeña, que ve a Anne como una enemiga. Cécile idea un plan para apartar a Anne de su padre.

 

Buenos días, tristeza

 

El éxito de la novela está quizá en presentar un modelo de personaje entonces poco manido en la literatura francesa: el de una joven pizpireta, amoral, ajena al romanticismo…

“Dudo en llamar con el nombre bello y serio de tristeza, a este sentimiento desconocido cuya dulzura y cuyo dolor me tienen obsesionada. Es un sentimiento tan completo y egoísta que me llega a dar verguenza, mientras que la tristeza me ha parecido siempre honrosa. Conocía el arrepentimiento, el fastidio y hasta el remordimiento. La tristeza, no. Ahora siento algo que me envuelve, como una seda enervante y dulce, y que me separa de los demás.
Aquel verano yo tenía diecisiete años y era feliz del todo”.

3 El señor de las moscas, de Willian Golding

Primera novela del escritor británico Willian Golding (1911-1993), y quizá la más conocidas de todas las que escribió. Publicada en 1954, no tuvo mucho impacto al principio, pero con el paso del tiempo se conformó como una obra maestra, admirada por la crítica y devorada por los lectores.

El señor de las moscas narra las peripecias de un grupo de estudiantes cuyo avión se estrella en una isla deshabitada. Todos los adultos perecen y solo quedan ellos, lo cual le permite a Golding hacer un estudio sobre la condición humana en su fase temprana, cuando aún no han madurado.

El señor de las moscas

La aparición de una caracola constituye un motivo de discordia, pues los chicos la utilizan como un símbolo de autoridad. Los chicos, conforma avanza la trama, van adquiriendo los hábitos de los adultos, con líderes y subalternos y equilibrios de poder. El señor de las moscas abunda en sentimientos innatos del hombre como el odio, la maldad, la envidia, el deseo de poder…

Una novela magistral, nada buenista y muy bien hilada.

William Golding ganó el Premio Nobel de Literatura en 1983.

–Le tengo miedo –dijo Piggy– y por eso le conozco. Si tienes miedo de alguien le odias, pero no puedes dejar de pensar en él. Te engañas diciéndote que de verdad no es tan malo, pero luego, cuando vuelves a verle… es como el asma, no te deja respirar.